Página 4, Viernes, 20 de Junio de 2008 | Reflexiones
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Voy a echar mucho de menos tus bailes, tus historias que me escandalizaban y que ojalá no te hubieran llevado a marcharte, y sobre todo, las risas que juntos nos pegábamos. Esas fiestas que con Abel organizábamos, bailar, cantar, saltar, reir hasta que la mandíbula ardía de dolor.
Pero ¿sabes lo que más voy a echar de menos? La manera en que te odiaba cada vez que, en el Nocturna, me explicabas alguna anécdota durante largos y largos minutos, obligándome a parar de bailar, y para colmo, hablándome con tus labios a un centímetro de mi oreja. Voy a añorar más que nada como me incomodabas en esos momentos, todos esos defectos que yo te veía, los que te hacían tan singular.
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