Página 3, Viernes, 20 de Junio de 2008 | Reflexiones
Leído 542 veces (desde 15 de Feb. de 2007)
Para mí has sido risa, preocupación, sorpresa y desconcierto a partes iguales. Uno nunca sabía qué esperar de tu próxima anécdota, de tu última aventura el fin de semana previo. Hubo veces que me planteé escribir una novela corta basada en tus “historietas”: las “boldonadas”.
Te voy a contar un secreto: Mi sentimiento por ti fluía con facilidad de la admiración, a la crítica. Admiraba tu capacidad de intentar dedicarte a aquello que siempre había sido tu sueño, el cine. Pero a la vez, detestaba la manera en que oía como te quejabas de la falta de oportunidades que tenías, mientras veía como perdías el tiempo en vanalidades e historias que no comprendía.
De la risa a la vergüenza ajena, también había un pequeño paso. Pero no me lo tengas en cuenta, tenía un sentido del ridículo vergonzoso, y tú has ayudado a hacerme menos estúpido en ese aspecto, y dejarme llevar más para disfrutar la vida.
Dejar un comentario