Página 2, Viernes, 20 de Junio de 2008 | Reflexiones
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Quizá por ello, por la singularidad de tu persona, me disgustó más de lo normal la correcta, estirada, y estándard despedida que el sacerdote católico te dispensó. Para más Inri (nunca mejor dicho), no creo que tus creencias se adecúen mucho al ritual de despedida que te dieron. Pero supongo que, si ellos forman parte de los simpatizantes de la secta católica, para tus familiares debía ser un consuelo la ceremonia.
Yo en cambio, ardía en deseos de explicar quien fuiste para mí, Gonzalo; pero el respeto se impuso, y lo reservé para estas palabras que te estoy escribiendo ahora.
Nos conocimos hace ya muchos años, pero nuestra relación no se hizo más cercana hasta que, a través de nuestro común amigo Abel, empezamos a salir frecuentemente los fines de semana para disfrutar de los mejores ambientes “dark” de Barcelona.
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