Bandera Blanca

Página 1, Jueves, 14 de Febrero de 2008 | Experiencias, Reflexiones
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Hace un tiempo que, dejado atrás el nefasto sentimiento de traición, el salto del corazón de un encuentro imprevisto, y el nudo en el estómago de un «por qué» sin respuesta, vengo analizando su comportamiento. Es difícil saber por qué cuando más claro está que esta historia ya no tiene vuelta atrás, que las puertas por las que podían entrar nuevas posibles oportunidades han sido tapiadas con hormigón armado, ella continúa con su ya inútil juego.

Pero ¿es en realidad un juego?. De ser así, no es más que un solitario juego de naipes, en el que falta la carta que enlaza a todas las demás para poder llegar a la victoria. Juego perdedor, un eterno tres en raya en el que nunca se puede llegar a la victoria, por muy bien que muevas tus fichas, si el oponente sabe jugar las suyas, y, además, intuye tus jugadas.

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» Comentario por Eklypse

23 Abril - 2008 @ 16:55

Esta en nuestra naturaleza autodestruirnos, ya lo decían en Terminator 2, una gran peli llena de grandes verdades…
En fin, que los seres humanos a veces ansiamos lo que no podemos tener y despreciamos lo que tenemos, y los demás que nos rodean se hartan de esperar o de que nos den la vara.
Supongo que solo te queda esperar que todo pase… Y espero que no te sea muy duro.
Besos

» Comentario por Martakuti

19 Febrero - 2008 @ 10:04

A veces resulta más difícil de lo que debería renunciar a alguien. Porque las historias de amor se acaban pero los sentimientos no desaparecen así como así. Lo fácil es aferrarse a falsas esperanzas. Lo difícil poner punto y final, enterrar el pasado. Deberíamos ser valientes y dejar volar a esa persona que hemos querido por más que duela. Si no se corre el peligro de caer en una espiral de amor-odio, traiciones y destrucción.

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