Sobreviviendo a lo Tony Manero

Página 2, Miércoles, 19 de Septiembre de 2007 | General
Leído 706 veces (desde 15 de Feb. de 2007)

No hace mucho leí un artículo de un amigo, al que tengo el honor de haber inspirado para crear su propio blog personal. Un artículo sobre su vacío personal tras la última batalla perdida. Un amigo del mundo del baile, del lambazouk, que en su artículo incluía una canción de un conocido suyo: «El club de los desgraciados»

El mundo de la noche, y el pequeño subconjunto de éste compuesto por el mundo del baile tiene un club de los desgraciados en su interior. Gente en busca de algo que les falta en sus vidas, pero que no saben lo que es; y tampoco lo encuentran después de aterrizar en las noches de música, sudor y cuerpos al unísono. Pero bailar alivia el dolor… y aunque yo llegué a este mundo porque me enamoré del lambazouk a primera vista, para mí también ha servido, está sirviendo, y servirá de pócima curativa (o al menos analgésica) para mis dolores.

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» Comentario por Alter ego

20 Septiembre - 2007 @ 21:51

Ayer….
Leo…te leo, tus palabras son acupuntura para mí….leo aquí y allá y de nuevo se inicia en mi interior una vieja lucha. La lucha entre mi yo aparente, el más tímido, el que trata de pasar inadvertido, el que se mantiene en calma, como la superficie del agua. Y mi yo interior, en el que las corrientes siguen su curso impetuosas, incesantes, el que a veces, quiere gritar.
Aun no he decidido si voy a comentar. Tal vez me haya acostumbrado a acallar los sentimientos…
Pero no, las palabras llegan de nuevo a mi corazón tumultuosas. Son palabras que nunca han llegado a mi boca, palabras que siempre han sido sólo mías, palabras que ya no escribía, palabras ahogadas..en definitiva.
Hoy…
Finalmente me decido a comentar. Me digo que yo también soy una superviviente, que también soy valiente. Porque aunque sentir así duela, lo prefiero a no sentir nada. Así, hoy decido sacar desde el fondo de algún cajón interior mi breve relato, a pesar de que hace ya más de un año que lo llevo dentro.

“El día que me fui una fina niebla cubría la ciudad. Sus minúsculas partículas me humedecían el rostro cubierto de lágrimas y hacían aun más triste mi partida.
Jamás podré decir que me fui sin mirar atrás, pues no sabía hacia dónde iba o si algún día podría regresar.
Me fui con un enorme vacío en el pecho pues no llevaba conmigo mi corazón. Sólo me llevé lo más necesario, y al mismo tiempo, todas aquellas cosas que harían más evidente mi ausencia.
Me fui, y mientras me iba, no dejaba de pensar que tal vez me detendría. No fue así. Y en mi inocencia pensé que podría sobrevivir sin ese órgano que dejaba atrás, que ya no me pertenecía.”

Tal vez vuelva a escribir..me digo que yo también soy una superviviente..

» Comentario por Miriam

20 Septiembre - 2007 @ 10:34

yo quiero seguir sintiendo la fuerza del viento… ;)
porque somos muchos los supervivientes…y sentirla son hace vivir!!!!
mua

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