Antes de desaparecer, volvió su linda cabeza y lo vio llorando desamparado. «Perdóname, he de irme ahora. Tengo que aprender a dar antes de querer recibir. Pero no te olvides de mí, porque me voy para quererte mejor, y si puedo, un día volveré».
Ella era como el viento…
Sin comentarios