La resistencia al cambio

Me gusta resistirme a algunos cambios, me gusta sentir un cierto síndrome de Peter Pan. No quiero dejar de soñar, no quiero dejar de volar, y no quiero dejar de hacer que Wendy siga volando y disfrutando de la vida. No quiero que se apague su brillo, quiero ayudarla, quererla, aconsejarla, mimarla, y estar ahí siempre que me necesite.

De la misma manera, los que más quieren a Wendy se resisten a ciertos cambios; y temen que ella los deje de lado. Es difícil entender esa época de la vida de todos en que queremos ser un poco más independientes, querer ir un poco más a la nuestra; esa época en que nos empieza a molestar que nos controlen, y contestamos mal, nos enfadamos, y pataleamos. Pero deberían recordar que, casi seguro, ellos también fueron así en esa época;que, casi seguro, Wendy es mucho más carne de su carne de lo que piensan; y que, sin miedo a equivocarme, Wendy los quiere muchísimo, y le duele cada vez que se enfada con ellos tanto, como a ellos cuando se enfadan con ella.

4 comentarios

  • Puedo crecer, madurar, mudar de piel, incluso puedo cambiar… pero… te llevo conmigo… en cada cambio… as pasado a formar parte de mi… no lo dudes…

    gracias por implicarte tanto en todo… y por dar importancia a estas cosas que ami me afectan e intentar vencerlas a mi lado…

    por esto y mucho más…

    Te llevo en mi piel

  • Yo creo que los mejores “errores” son aquellos que cometemos completamente conscientes de que queremos cometerlos.

    Creo que es hermoso demostrar que lo que todo el mundo puede pensar que es un “error” en realidad es tan sólo un camino para ser feliz.

    Y como me dijeron hace poco. “Seguir un camino marcado tan sólo sirve para llegar donde otros han llegado antes”.

    Un abrazo.

  • Los cambios son necesarios para evolucionar, sin ellos nos estancaríamos y seríamos meros espectadores de la vida que pasa ante nosotros, pero ¿no es más bonito participar en ella que sentarte a mirar? Un beso y suerte en tu nueva etapa.

  • Juanfra dijo:

    La verdad es que creo que todos nos hemos sentido alguna vez así. Como siempre, tus reflexiones siempre son acertadas.

    No se si viene al caso, pero en relación al concepto de Peter Pan, me he acordado de una posesía que me apetece compartir. Es la siguiente:

    “No quería aprender a ser mayor,
    me negaba a dormir sin mi chupete,
    por Navidad , cargado de juguetes
    llegaba desde Oriente el rey Melchor.

    Mi patria era un baúl en el desván,
    un loro que decía palabrotas,
    las aventuras del gato con botas,
    una peonza, un globo un antifaz.

    No había llegado la televisión,
    los chavales jugábamos al toro,
    el mar estaba lleno de tesoros
    en la panza de un viejo galeón.

    República feliz,
    sin lunes, sin acné,
    en la provincia de Nunca Jamás
    el día que cumplí
    catorce desperté
    del sueño de llamarme Peter Pan.

    La vida era una puerta sin abrir,
    los adultos hablaban en voz baja,
    la posguerra oxidaba las navajas
    y helaba en las botellas, el anís.

    A lomos de un Babieca de cartón
    llegué más lejos que cualquier jinete
    y di la vuelta al mundo en patinete
    sin ausentarme de mi habitación.

    Era un lujo pecar . El porvenir
    raptaba niños como el tío del saco.
    Por cada Ave Maria cinco tacos:
    pirula, caca, pedo, pis.

    República feliz.
    Las nubes eran mapas de algodón,
    no habían muerto los dioses todavía,
    el mundo era un limón
    y yo tenía
    prisa por estrenar el corazón.” (Letra: J. Sabina-P. Guerra. Sin más, y sin moralinas, simplemente es una manera de compartir. cada uno que lo digiera como lo entienda.

    Saludos a todos.

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