Criseida sabe que siempre tendrá un lugar en mi corazón, sabe que siempre estaré ahí cuando me necesite. Por supuesto, también sabe que ese no es su verdadero nombre, pero en cuanto sus ojos sobrevuelen mis palabras, sabrá reconocerse fácilmente.
La vida del que es feliz es toda esperanza, la del desgraciado, es toda recuerdo. Estoy seguro que ahora mismo, ella está inundada por los recuerdos. Pero el color de sus ojos es símbolo de esperanza, y no me cabe la menor duda de que su vida estará llena de felicidad. Lo merece, y los que la queremos nos encargaremos de ello.
Así que, Criseida, recuerda :
Por cada día malo, dos días mejores vendrán.
Ayer cuando leía el articulo de nuevo antes de irme a trabajar, flipaba… Porque es tan cierto todo… No se, distes en el clavo en todo niño
Y me di cuenta que realmente de cierta manera mis sentimientos se interpretan como tales.
Así que, no me preocupa la distancia. Me siento acompañada incluso con ella por enmedio.
Adoro a Savia, tanto como adoré a Sober. Gracias por este pequeño regalo como caido del cielo.
Ya ves que sí, que sigo visitando tu blog (aunque no es que lo haga muy regularmente, pero lo hago) y que sigo esperando ese café que ya hace tiempo que tenemos pendiente. Un besazo enorme de alguien que te quiere mucho, algo que, sin duda, ya sabías
Guau menuda historia. No conozco a la sirena de ojos verdes pero desde aquí le mando un abrazo porque se lo que se puede llegar a sufrir cuando te dañan así el corazon. Un texto precioso.