La vida pasa, y no se dan ni cuenta

Hoy acabo de terminar de trabajar, y estoy atrapado en Barcelona.

No es que nadie me tenga retenido, sino que he tenido que bajar a Barcelona a trabajar. Normalmente termino entre las 18.30 y las 19h. Bueno, debería, casi siempre es más tarde. Pero hoy, como estaba trabajando con mi jefe, éste ha decidido que terminemos a las 17.30, porque en ese momento hemos acabado una cosa que estábamos desarrollando.

Aún así, no puedo volver a casa, porque a las 21h debería estar de vuelta a Barcelona para mis clases de lambazouk. Así que aquí estoy, en la oficina, adelantando trabajo, ya más relajado, y mirando por la ventana, mientras pienso en el montón de cosas que tengo pendientes de hacer.

4 comentarios

Deja un comentario

Tu email nunca será compartido con nadie.Los campos obligatorios están marcados con *