Página 2, Sábado, 26 de Marzo de 2005 | General
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Personalmente, yo prefiero arriesgarme a recibir golpes para no perder la oportunidad de recibir también abrazos. Sara necesita muchos abrazos. Tras su máscara protectora, los pide a gritos en silencio. Pero no se atreve a deshacerse de ella. Le han hecho mucho daño.
Durante estos meses, nos hemos visto poquito, y hemos hablado de vez en cuando. Aparece y desaparece dependiendo de los avatares de su vida. Hay veces en que su máscara está firmemente sujeta, otras en que la goma que la mantiene ajustada se deshilacha un poquito.
Quizá un día Sara me muestre su verdadero rostro. Ojalá así fuese, necesita dejar salir sus demonios. Y para que los demonios salgan, casi siempre, es necesario un buen amigo que esté ahí para no dejarlos volver a entrar.
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