Los juegos del destino

Un acogedor bar, en el que los clientes se sientan (o mejor dicho, recuestan) en el suelo, sobre unos cojines, alrededor de unas mesas bajas. Y allí pasamos un buen rato charlando.

Ocurrió algo curioso, durante esa charla. En un momento de silencio, Cristina y yo nos quedamos mirando el uno al otro. Yo estaba pensando que parecía como si conociera a esas dos chiquillas de toda la vida, por la soltura y la confianza con la que estábamos hablando. Y en ese preciso instante, Cristina dijo: – No puedo creer que solo lleves unas horas aquí. Parece que llevaras ya días.

Poco después fuimos a cenar, y nos dirigimos a Palma. Mis dos pobres anfitrionas estaban muy cansadas (habían tenido que madrugar para irme a buscar al aeropuerto) así que decidimos que el sábado sería otro día. Dejamos a Soraya en su casa, y me dirigí a dejar a Cristina en la suya. A las 0h, aparqué frente a su puerta, y nos pusimos a charlar un ratito. Apenas cuatro horas de nada.

3 comentarios

  • ivelisse dijo:

    me deje de mi novio ase dos meses y todavia no lo epodido orbidar quiero saber si volvera algun dia

  • Vanessa dijo:

    Hola,
    Me parece sorprendente como puede cambiar la imagen que tienes de alguien cuando le conoces como aquel que dice solo de vista, y lees un relato escrito por esa persona.
    Es cierto que puedes conocer mas a una persona a través de una carta, o de comunicarte en el messenger, que teniéndola delante.
    Bueno decirte que me gusta tu historia, y que tienes alguna faltilla, jejejej.

  • Me ha encantado leer este artículo, no sabía que por internet se podían hacer amistades así de bonitas, siempre he estado un poco cerrada en banda a esto, pero veo que puede salir muy bien!!
    Nunca tengo tiempo para leer estos artículos tan largos, así que ahora he dedicado un ratito y de verdad, me ha gustado mucho.

Deja un comentario

Tu email nunca será compartido con nadie.Los campos obligatorios están marcados con *