De primeras impresiones, apariencias, y realidades

Página 1, Domingo, 2 de Mayo de 2004 | Sin clasificar
Leído 630 veces (desde 15 de Feb. de 2007)

¡ATENCIÓN!: Este artículo aún no ha sido revisado tras el cambio de Servidor y CMS, así que podría contener faltas ortográficas y tipográficas, así como una maquetación incorrecta

Últimamente estoy reflexionando bastante sobre el tema de las primerasimpresiones, y lo equivocadas o no que suelen estar a veces.

Uno tiende a pensar que no suele equivocarse con las primerasimpresiones que tiene sobre la gente. Pero creo más probable quesimplemente reemplazamos en nuestro recuerdo esa primera impresión poruna posterior.

Recientemente he tenido el placer de conocer a gente genial, que en unprincipio, me había parecido de los más frívola. Y el sentimiento, y lasorpresa posterior al descubrir el error, fue mutuo.Meditando este punto, llego a la conclusión de que la apariencia no essólo lo que queremos que la gente piense de nosotros. Es una coraza quenos protege de algo… algo que todavía no he identificado, pero quenos da miedo en definitiva.

Pero la sociedad en que vivimos está esencialmente basada en este juegode apariencias. No tenemos tiempo de profundizar y ver qué hay más alláde la fachada. Poca gente ha aprendido la lección de dar una segundaoportunidad para intentar conocer al otro antes de descartarlo. Faltacomunicación, y por ello muchas veces nos buscamos a "escuchadores"profesionales… pero me estoy yendo por la tangente.

Todo el mundo suele decir cuando una pareja rompe: "Vaya… se les veíatan bien". Sólo aquellos que se han preocupado en comunicarse conalguno de los miembros de la pareja, conoce la realidad. Y esescuchando las reacciones de las personas a trances como el que hepasado recientemente, cuando te das cuenta de lo mucho o poco que teconocen.

Hace unas noches hablaba con una amiga a través de msn messenger, sobreuna anécdota que me demostró lo mucho que me conocía un gran amigo mío,de los Amigos Íntimos, con mayúscula.

El año pasado adquirí un coche algo especial, un Fiat Barchetta. Yo,que nunca me he preocupado por los coches, que realmente lo ignoro todosobre ellos… pero que le voy a hacer, estoy enamorado de ese modelodesde que lo vi por primera vez allá por el 96… y cuando tuve laoportunidad, mío fue.

Pues bien, la mayor parte de la gente se sorprendió muchísimo de que yopudiera haberme comprado ese coche. Pero Vicente me dijo unas palabrasque me hicieron ver que me conocía casi tanto como yo mismo: "Es típicode tí. Haces las cosas porque te da la gana, y lo que piensen los demáste da igual."

Fue como un resumen del proceso mental que seguí para comprar el coche.No sabía si haría bien o no, porque no quería aparentar ser un frívolopor conducir un coche que suele conducir gente frívola… Ahí me dicuenta de mi error. Si alguien piensa que soy frívolo por conducir uncoche u otro, es que él lo es todavía más. Y tras esa reflexión de 10minutos, frente al coche expuesto en el concesionario… decidí quesería mío.

La gente tiende a tener un apariencia coherente con su forma de pensar(o de hablar). Y es por ello que si odias a la gente que se mueve porapariencia, la opción más normal es descuidar por completo tuapariencia, y despreciar todo aquello que te puede gustar tan sólo porsu valor estético.

Pero esa no es más que otra forma de apariencia.

Dejar un comentario

» Etiquetas (tags)

» Archivo

Selecciona el mes a consultar: