Página 1, Miércoles, 28 de Abril de 2004 | Sin clasificar
Leído 389 veces (desde 15 de Feb. de 2007)
¡ATENCIÓN!: Este artículo aún no ha sido revisado tras el cambio de Servidor y CMS, así que podría contener faltas ortográficas y tipográficas, así como una maquetación incorrecta
Algunos de vosotros ya lo sabréis, otros no, pero desde la última vezque escribí aquí… bueno, quizá desde algo antes… mi vida ha sidouna contínua vorágine de cambios. Unos para bien, otros no.
Siempre se suele decir que los cambios al final son para mejor.Siempre, en el momento en que está ocurriendo un cambio doloroso, suelocontestar que no. Cosas de la depresión del momento, pero también de laexperiencia.He tenido unos cuantos cambios a mejor desde diciembre del año pasado:
- Dejé la empresa en la que había invertido los últimos años de mi vidapor un trabajo mucho mejor en todos los sentidos: ambiente laboral,sueldo, compañeros, etc.
- Hace unos días, dejé este trabajo por otro que parece todavía mejor,en cuanto a desarrollo profesional, pero sacrificando un poquito eltema social… trabajo desde casa. Aún así, es un cambio que valoro muypositivamente.
Peeeeero, dicen que tras la tormenta llega la calma… pues yo digo: ¡viceversa!
Tras 2 años y medio de relación, una relación maravillosa para mí, peroque no he sabido cuidar, y hacer que lo fuera también para ella, heperdido a la mejor chica que he conocido en mi vida. Los motivos porlos que no he podido cuidar esta relación, sinceramente, ni yo mismolos comprendo. Ella es la pareja ideal, en el 95% de los casos, y esoes mucho.
Como he hablado con ella innumerables veces, quizá no estaba en elmejor momento de mi vida para poder mantener una relación con unapersona que exige tanto como ella da, ni más ni menos. Pero, la verdad,eso no es consuelo. La sensación de pérdida y vacio es casiinsostenible.
Estos primeros días tras la "tragedia", he intentado refugiarme en losque se han convertido en mis lugares de recogimiento en mis momentosbajos: el fútbol americano, los amigos, y, en los peores momentos, lajuerga insulsa. Este último refugio, que puede convertirse, como ya seconvirtió hace mucho tiempo, en un arma de doble filo. Y es que cuandouno está intentando salir de las profundidades de su agonía, es cuandomás indefenso se encuentra. Y es fácil que cualquiera te haga muchodaño, consciente o inconscientemente.
Ya no hay vuelta atrás, y de nada sirve lamentarse. Tan solo esperopoder conservar su amistad durante el resto de mi vida. Para ella, elcambio seguro que será para bien, merece algo muchísimo mejor.
Por todo esto, quiero agradecer a mis amigos el apoyo prestado. Tengola tremenda suerte de tener por amigos a algunas de las mejorespersonas que conozco.
No se como acabar esto… así que mejor lo dejo aquí.
Dejar un comentario