Es de bien nacido el ser agradecido

Ese momento fue el inicio de una serie de cambios que desembocaron en un chico seguro de sí mismo, con una autoestima a veces, incluso, demasiado alta. Que me permitió confiar lo suficiente en mí mismo para jugar a fútbol americano, un deporte que me encantaba pero que no me atrevía a probar. Un deporte al que debo gran parte de mi forma de ser.

En los últimos años, he visto ha Isabel esporádicamente, y siempre de paso. Vive cerca de donde vivía yo con mis padres, y a veces la veía llegar con su coche, buscando donde aparcar. Siempre que nos vemos, nos saludamos; hace un par o tres de años cruzamos unas palabras en l afiesta mayor de Granollers, durante la “Estirada de corda”. Pero hasta que escuché la canción, no había pensado de nuevo en ese momento que tanto significó para mí.

La vida es una sucesión de pequeños instantes, y pocas personas tienen el poder de marcarte tanto, con un gesto tan insignificante (al menos para ellos). Por ello me gustaría darle las gracias un día de estos, aunque me tomara por chalado. Quizá lo haga, si la veo por la calle (y si el niño tímido que sigue dentro de mí, en un lugar muy profundo y oscuro, no sale en ese preciso instante).

Un comentario

  • sencillamente precioso no dejes nunca de mostrar esa sensibilidad esgenial y poco comun en los hombres me gustaraiia seguir leyendo sobre ti espero poder añadirte al msn

Deja un comentario

Tu email nunca será compartido con nadie.Los campos obligatorios están marcados con *