Maleantes de la autopista

Página 1, Martes, 16 de Diciembre de 2003 | Sin clasificar
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Parafraseando a Gigatrón, "me llamarán racista por decir lo que pienso,pero que les jodan. Las estrellas de la web somos así…".

Este fin de semana me hice unos cuantos kilometritos en coche. Tantoscomo para parar varias veces en diferentes áreas de descanso yservicio. Y acabé hasta las cojones de vendedores de anillos de oro(del que cagó el moro).

Como da la casualidad que la mayoría de estos "vendedores" son rumanos,o de algún otro país similar (por el acento, vamos), tengo el apelativode racista ganado por los cumbas tolerantes de turno, pero no chicos. Amí no me molesta su nacionalidad o raza, me molesta su actitud.Y es que me sacaron de quicio en los apenas 15 minutos que estuve enuna de las áreas (lo justo para comer un bocadillo, ir al lavabo yestirar las piernas).

Os cuento lo acaecido…

Como no somos tontos, y además ya estábamos avisados de lo que ocurreen estas áreas de servicio, optamos por quedarnos junto al coche, yaque, aparte de lo llamativo del coche, llevábamos varios paquetes a lavista (no cabían en el maletero), y rajar una capota de lona no llamatanto la atención como romper un cristal.

Durante este periodo, no menos de 3 mujeres vinieron a vendernosanillos "de oro", recibiendo las correspondientes negativas. Realmente,me pregunto si consiguen vender algún anillo de esos, o solamente lousan como excusa para ver como está el patio y dar el palo a algúncoche solitario.

El ambiente en todo el área de servicio estaba enrarecido, y pocoscoches se quedaban solos… en todos había algún ocupante esperando asus acompañantes. Nadie se fia un pelo.

Bueno, pues para ir al lavabo, como no había huevos a dejar ir a Aliciasola, nos acercamos con el coche hasta la puerta del lavabo, y nosturnamos para ir. Nada más aparcar, otro tipo que casi me exigió que lebajara la ventanilla para intentar venderme otro anillo… me empezabana mosquear bastante ya.

Alicia volvió, después de convencerla de que no pasaría nada, pues yaestaba bastante nerviosa; y fui yo mientras ella se encerraba a cal ycanto en el coche. Pues cuando vuelvo, dos nuevas vendedoras. Una deellas se acercó y me intentó vender el anillo. La envié a tomar vientocon buenas palabras pero mala cara. Acto seguido, la segunda, que habíaobservado toda la escena, se acercó a intentar venderme otro anillo. Yame sacó de mis casillas, y si no me bajé a decirle un par de cosas,poco faltó.

Que no se me malinterprete: quien me conoce sabe que siempre hedefendido la multiculturalidad, la libre circulación de personas portodo el mundo, y la tolerancia con la inmigración. Pero una cosa esesta, y otra permitir que, con la excusa de la tolerancia, lossinvergüenzas encuentren un paraiso. Y es que muchos de estospersonajes obtienen su "limosna" mediante intimidación del viandante,ya sea en un área de servicio, en un semáforo con sus cubos de aguasucio "limpiando" cristales, o en las estaciones de renfe, pidiendodurante 4 días seguidos para un billete "para í a vé a mis padre ponqueayé me esharon de la trena".

¿Qué hacer frente a esto? Pues no lo se, no hay una solución fácil.

¿Es una táctica del PP para volvernos a todos un poco fachas? Mmm…Según mi coleguilla fan de Shin Chan, vamos cumpliendo todos los puntosde la hoja de ruta para conseguir ser un buen país facha… como legusta al emperador Arbusto, y a su potentado Ánsar..

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