Lorca Rock

Página 1, Lunes, 1 de Julio de 2002 | Sin clasificar
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Bueno, por fin me pongo a escribir mi crónica particular del viaje… (ya era hora, eh?).

Como algunos ya habéis visto, he puesto un link a una crónica hecha en la página mariskalrock.com.Los que hayáis hablado conmigo, sabréis que no estoy de acuerdo en todo lo que dice esa crónica…Pero antes, vamos al relato de lo acaecido…Jeje, tendréis que esperar, porque ha llegado la hora de ir al gimnasio… De momento, Lorca Rock 2002 que hicimos durante el viaje.

Bueno, continuo con el relato.

El viaje de ida
Habíamos quedado con Pedro a las 5:30h (sí sí, de la mañana) delsábado, para que pasara a recogernos a Esteban y a mí. Como siempre, meolvidé de cosas, volví a casa a recogerlas, y cuando volví, Pedro yaestaba allí, así que cargamos el coche, y salimos rumbo a Lorca.

Heavy Metal en la radio, desde el kilometro 0 hasta el finaldel viaje. Teníamos muchas espectativas sobre el concierto, ya quesería el primer concierto de Manowar que los tres veríamos en un lugardiferente a la sala Zeleste (o Razzmataz, como se llama ahora).

Tras casi 250 kilometros de viaje, decidimos parar a desayunar un poquito, en un área de descanso, en donde me fotografié con mi pedazo de Harley (jeje, teníais que ver como se partía un motero que había por allí)
Mi nueva harley, y un fan que me segu�a allá donde fuera.

Fue en esa área de servicio en donde vimos a los primerosheavy’s (que no jebis - he decidido empezar a llamar jebis a losheavy’s gilipollas, que descubrimos que eran muchos ese fin de semana)

Seguimos el viaje, esta vez conduciendo yo, sin novedad, yescuchando muy buen material y muy variado: Thyrfin, Ed Guy, TwistedSister, bathory…

Pasados unos 300 kilometros, nuevo relevo, y, acercándose ya el final del viaje, empezó de nuevo el cachondeo. Como faltaba poco para llegar, empezamos con la sesión Manowar,ya que los estábamos reservando para el final. Pedro hizo los honores,y actuó como d.j., seleccionando la creme de la creme de los temas deManowar.
Discograf�a de Manowar al completo.

Tras varias horas de viaje, llegamos a Lorca. Del pueblo no vimos más que las calles que iban de camino al aparcamiento del coche al antiguo cuartel (lugar del festival).

Pasamos unas horitas allí, mientras llegaban los heavy’s (y los jebis), y la peña comenzaba a entrar al recinto.
Esperando para poder entrar.

Comimosy bebimos algo, antes de entrar, y fuimos al coche a ponernos cremitasolar para no quemarnos, escondiéndonos tras la puerta del coche… ¡Nosea que se piensen que no somos unos machos!

La cámara de fotos la dejé fuera, así que para ver fotos delconcierto, ya tenéis la página de mariscal rock. Os cuento lo que meparecieron a mi los conciertos…

De los dos primeros grupos (no recuerdo el nombre delprimero), el segundo era una puñetera mierda… Comprendí que tocarancuando me enteré que el organizador del Lorca Rock era el patéticocantante que había sobre el escenario. Sufriendo y gozando era elnombre de esa bazofia.

El primer grupo, era un grupo español de new metal (NU metal),o chandalero metal, para que nos entendamos. No tocaban mal, pero no esmi estilo.

De aquí pasamos a la Diosa del Metal: Doro. Increible que asus 40 y tantos años, se conserve como se conserva (y no me refiero alfísico, sino a la energía que desprendió durante todo el concierto).

Tocotemas tanto antiguos (incluidos los de Warlock) como del nuevo disco,con un apoteósico final: ‘all we are’.Justo antes de comenzar esa última canción, Pedro intuyó que la iba acantar en ese momento, y raudos y veloces nos colocamos en primerafila, con una asombrosa facilidad.

Aquíempezamos a darnos cuentas de que había muchos jebis por entre elpúblico.Tras Doro, tocaron los Mago de Oz, que se salieron. Quizá el mejorconcierto de la noche, si soy objetivo. Pero como no lo soy, el mejorfue el de Manowar.

Después de cenar unos gofres con chocolate, vimos a los GammaRay. Un gran grupo, pero siempre que los he visto en directo el sonidoha sido de pena.Tras ellos, los Slayer, a los que no presté excesiva atención. Medediqué a charlar un rato con Esteban y Pedro, y los tres fuimosobservando a las heavias que había por allí. Siempre habíamos tenido laimpresión de que las heavias eran bastante feas, con honrosasexcepciones, pero allí la excepción eran las feas (aquí viene cuandoAlicia pone los brazos en jarras, y me pregunta: ¿Así que mirando a laschatis, eh?)

Total, que cuando Slayer estaba acabando, nos dirigimos atomar por asalto la primera fila. Yo conseguí llegar a la segunda, y nopude moverme de ahí. Las pedazos de lapa que se habían enganchado a lavalla de delante no se soltaban ni con el marcaje más agobiante.

Los Manowar tardaron muchísimo en comenzar. Y aquí fue cuandolos jebis brillaron en todo su esplendor. Había uno, justo a lado dePedro y Esteban (que estaban algo más atrás que yo), que no paraba dedecir gilipolleces. Tras varias sandeces, soltó un ‘Tu, el del micro,deja ya de hablar y pon a los Manogua!’ que hizo las delicias delrespetable. Más aún cuando me giré mirándolo, y haciendo el típicogesto de gotilla de sudor que cae de la frente, gotilla deconsternación ante tanta estupidez humana.

Bueno, el hecho es que el concierto comenzó, y fue elconcierto de Manowar que más he disfrutado, exceptuando quizá elprimero al que asistí… y eso que tocaron el repertorio clásico. Perosiempre que lo hacen, lo tocan rozando la perfección.

Especialmente gracioso ver a Joey DeMaio, con cara de niñoilusionado, intentando (y en momentos consiguiendo) tocar lascastañuelas. Este tio es la bomba.

Durante el concierto, varios contactos visuales, tanto mioscomo de Pedro, con los Manowar, nos hicieron sentirnos más contentosaún: como fans gilipollas de Operación Triunfo, que le vamos a hacer…

Bueno, el concierto acabó, y nos fuimos a dormir al coche…Como yo no quería llegar a casa excesivamente tarde, tras unas 2 o 3horitas de mal dormir, arranqué el coche y salimos hacia el hogar,dulce hogar.
Este tipo no aguanta nada.

Paramos en un área de servicio a desayunar, pero Pedro siguió sobando como un marmoto. Cuandocontinuamos, el marmoto despertó, e hicimos un relevo. Fuimosconduciendo comentando nuestras impresiones sobre el concierto, hastaque al final, a mediodía, decidimos para en la playiqui a comer.
Guarrillos of the world

Los peores canelones que he comido en mi vida… Que asco por dios.

Tras comer, fuimos a tumbarnos un rato en la playa y descansarmedia horita. La arena estaba muy caliente, y si no, que le pregunten alos dedos de los pies de Pedro.
Estaba calentita la arena.

Hacía un poquillo de viento en la playa, tras la comida. Y entre eso, y lo mal que habíamos clavado la sombrilla, Esteban tuvo que salir corriendo tras ella, mientras yo me carcajeaba tirado en la toalla, y la gente a nuestro alrededor sonreía sin atrever a reirse abiertamente…
Una ligera ventisca de nada...

En aquella playa había todo tipo de fauna ibérica, desde unos jabalies, pasando por más jabalies, hasta los típicos simios chulitos de playa, de 50 y tantos tacos, con slips apretados, y andando como si tuvieran unos biceps de 50 cm. Eso sí, las guiris explosivas tampoco faltaban…
Muchos jabal�es...Esteban posando ante congéneres del homo-quasi-erectusLa playa estaba llena de jabal�es.

Ya cerca de casa, hicimos la última parada en una gasolinera, donde nos encontramos con unos típicos pastilletis quillacos, que nos miraron con mala cara los bribones. ¡Uf, que miedoooo!.

Al final, un viaje cojonudo, que espero que se vuelva a repetir.
Un viaje genial.

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