Destaca, por encima de ningún otro, el personaje Mani (o como se escriba), un indio iroqués (nativo americano, mejor dicho) que, lejos de dar un simple toque exótico al reparto, añade toda una fuerza vital a la historia. Quizá también tiene algo que ver en que me guste este personaje mi personal fascinación por la cultura amerindia. (Según Dani, el actor que interpreta a Mani, Mark Dacascos, es el protagonista de Crying Freeman… así que esta película queda apuntada para alquilarla en el videoclub)
Y qué decir, de las fantásticas coreografías de lucha. Quedé fascinado por el arma del malo malísimo (interprétado por el protagonista de Doberman, otra buena película francesa) de la historia: Una espada de un material parecido al hueso, pero que era extensible por medio de una cadena, para hacerla funcionar al más puro estilo "nunchaku" (tampoco se si se escribe así, que alguien me corrija si no), y que se podía recoger y compactar de nuevo a voluntad para poder utilizarla de nuevo como una espada convencional.
Total… que no sabía lo que iba a ver, y salí muy gratamente impresionado.
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